CONTEMPLA A UN NIÑO... APRENDE A VIVIR
Recuerdas cuando el Señor Jesús dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos». Después de poner las manos sobre ellos, se fue de allí. Mateo 19:14
Si tienes un niño cerca detente y contempla su actuar por unos minutos, su risa, su caminar, su llanto y hasta su forma de mirar, parecen tan llenos de paz y tan conectados a nuestro creador. Con tantos niños que hay en este mundo, tenemos de sobra maestros que nos enseñen como conectarnos con nuestra esencia y permitir que fluya la energía de la misma fuente creadora: Dios.
Los niños especialmente aquellos menores de tres años o cuatro años, están conectados a la fuente sin resistencia y ofrecen un excelente ejemplo de cómo hacerlo. Son libres, sin prejuicios y naturalmente alegres. Su energía fluye deliciosamente, no necesitan calcular, meditar, pensar ni qué decir o cómo ser para ser aceptados y fácilmente pasan la página después del enojo o el miedo.
Si tienes un niño cerca detente y contempla su actuar por unos minutos, su risa, su caminar, su llanto y hasta su forma de mirar, parecen tan llenos de paz y tan conectados a nuestro creador. Con tantos niños que hay en este mundo, tenemos de sobra maestros que nos enseñen como conectarnos con nuestra esencia y permitir que fluya la energía de la misma fuente creadora: Dios.
Los niños especialmente aquellos menores de tres años o cuatro años, están conectados a la fuente sin resistencia y ofrecen un excelente ejemplo de cómo hacerlo. Son libres, sin prejuicios y naturalmente alegres. Su energía fluye deliciosamente, no necesitan calcular, meditar, pensar ni qué decir o cómo ser para ser aceptados y fácilmente pasan la página después del enojo o el miedo.

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